Literarias

  • Principal

    PRINCIPAL

     

     El tiempo se volvió raro, dejó de tener la intensidad que había tenido los últimos años.  Un  enemigo invisible  le salió al paso a la humanidad  y  la   ha puesto  contra las  cuerdas; la ha obligado a resguardarse, a volver a lo esencial, a lo básico.  Ese enemigo intangible  nos ha hecho revaluar el modo de vida  que tenemos,  nos ha mostrado  que para poder vivir  no se necesitan lujos  ni opulencia, se necesita  únicamente  cosas básicas.   Nos encontramos en un momento extraño de la historia, en un tiempo en el que  cuidar de  nosotros mismos y de  los demás  para poder sobrevivir  se ha vuelto  lo más importante.

    En medio de esta cuarentena la familia y el hogar están  recobrando su verdadero sentido, el sentido de ser abrigo y resguardo para el alma y para el cuerpo.   Es un tiempo de quietud  en el que debemos aprovechar para contemplar la grandeza de la vida, de la familia y de la naturaleza. Es un momento para pensar en el  verdadero valor de un abrazo, de un beso, de una palabra. Como comunidad agustiniana los invitamos a aferrarnos al abrigo de Dios y de la virgen para  continuar con la esperanza de que mañana todo será mejor. Acojámonos bajo el amparo del creador de la vida para  que nos fortalezca en los momentos de incertidumbre, para que nos guíe en los momentos de dificultad.   Puede ser un tiempo extraño, pero de la mano de Dios   será un tiempo corto que nos dejará grandes enseñanzas  y de bonitos  recuerdos con nuestras familias. 

  • Libros Recomendados

    LIBROS RECOMENDADOS

     

     

     «El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo.»

     

    Acaso sea Crónica de una muerte anunciada la obra más «realista» de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor. Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar -de hecho, ya le han matado- para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en que Santiago Nasar muere.

     

    El tiempo cíclico, tan utilizado por García Márquez en sus obras, reaparece aquí minuciosamente descompuesto en cada uno de sus momentos, reconstruido prolija y exactamente por el narrador, que va dando cuenta de lo que sucedió mucho tiempo atrás, que avanza y retrocede en su relato y hasta llega mucho tiempo después para contar el destino de los supervivientes. La acción es, a un tiempo, colectiva y personal, clara y ambigua, y atrapa al lector desde un principio, aunque este conozca el desenlace de la trama. La dialéctica entre mito y realidad se ve potenciada aquí, una vez más, por una prosa tan cargada de fascinación que la eleva hasta las fronteras de la leyenda.

     

     

    Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». «Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, esa cosa es lo que somos.» Un hombre parado ante un semáforo en rojo se queda ciego súbitamente. Es el primer caso de una «ceguera blanca» que se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos en la ciudad, los ciegos tendrán que enfrentarse con lo que existe de más primitivo en la naturaleza humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio. Ensayo sobre la ceguera es la ficción de un autor que nos alerta sobre «la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron». José Saramago traza en este libro una imagen aterradora y conmovedora de los tiempos que estamos viviendo. En un mundo así, ¿cabrá alguna esperanza? El lector conocerá una experiencia imaginativa única. En un punto donde se cruzan literatura y sabiduría, José Saramago nos obliga a parar, cerrar los ojos y ver. Recuperar la lucidez y rescatar el afecto son dos propuestas fundamentales de una novela que es, también, una reflexión sobre la ética del amor y la solidaridad.

  • Mis Escritos

    MIS ESCRITOS

     

    APOSTAMOS POR DESPERTAR LA EMOCIÓN CONSUMISTA Y NO POR CULTIVAR LA RAZÓN

     El problema de la población actual es el consumismo excesivo de productos hechos para satisfacer deseos que no son básicos. A lo largo de los años los seres humanos hemos podido sobrevivir sin necesidad de estas innovaciones que no son esenciales. Sin embargo, en la actualidad se sigue derrochando dinero en cosas que no son elementales para la vida del ser. En este sentido, es preciso cuestionarnos sobre ¿De qué manera nosotros podríamos disminuir el consumismo exagerado de elementos que son superfluas para nuestras vidas?

     

    Para comenzar debemos saber sobre qué trata esto del “consumismo excesivo”. Este  fenómeno  consiste en la compra o acumulación de bienes y servicios considerados no esenciales que comprometen  los recursos naturales y la economía sostenible. Como vemos no se aplica solamente en qué derrochamos nuestro capital, sino que también repercute en el daño de aquello que nos mantiene vivos.

     

    Como todo en esta vida, esto tiene distintas consecuencias, entre ellas podemos observar: Patologías como la obesidad o depresión, el daño sobre el equilibrio ecológico, la mala distribución de la riqueza, no promueve el desarrollo sustentable lo cual trae consecuencias para las generaciones futuras y no solo para la actual. ¿Aún quieres seguir con tu adicción a las compras?

     

     En respuesta a nuestro primer cuestionamiento, lo que deberíamos hacer como sociedad es reaccionar y observar si en verdad lo correcto es seguir malgastando nuestro tiempo y dinero en cosas totalmente fuera de nuestras necesidades básicas.

     

    Un ejemplo de esta problemática podría ser la forma  como ha crecido la compañía Apple por cuenta de crearle una imagen a un producto, que sí, es una innovación, pero no es tan relevante como nos lo han hecho ver, tal como lo son los AirPods.  Nos crearon un problema con los audífonos clásicos, así que ingeniosamente nos venden el problema y encima nos venden la solución a este problema, cosa que ellos mismos crearon.

     

    Noam Chomsky lingüista, filósofo, politólogo y activista estadounidense, en uno de sus conversatorios activistas, afirmó que: “Ellos entendieron que era más sencillo crear consumidores que someter a esclavos”. En esta afirmación el autor  nos explica cómo la población general se vuelve pasiva, apática y desviada hacia el consumismo y el odio a los vulnerables, mientras los ricos, los poderosos, los que siempre han tenido el control observan y disfrutan el resultado de lo que nosotros les damos gratuita e inocentemente.

     

     El sistema capitalista al generar este tipo de necesidades totalmente innecesarias, está convirtiendo a la población en un esclavo sin cadenas. A qué me refiero con esto, me refiero a que las personas simplemente se dejan llevar por lo que un individuo con un gran poder de convencimiento les ofrece, y sin esfuerzo consigue lo que quiere, mientras que nosotros nos vemos afectados sin darnos cuenta.

     

    Un esclavo se encuentra sometido por su dueño quien le da órdenes solo para favorecerse así mismo, siendo privado de su libertad. Asimismo pasa con el consumismo y capitalismo, como ya sabemos este sistema económico se basa en que los recursos productivos deben pertenecer al individuo y no al estado por medio de mecanismos de mercado produciendo más riqueza; que tiene como consecuencia que los individuos persigan el beneficio económico y la competencia en el mercado, haciendo que aumente la riqueza comprando cosas que el único fin que tienen es ser un menester inútil. Y de una forma u otra nos privan de nuestra libertad de una manera indirecta al inducirnos a adquirir objetos infundados.

     

     En conclusión, no estoy de acuerdo con el consume excesivo de bienes y servicios innecesarios  porque si prestamos atención detenidamente esto nos ha llegado a afectar y nos podrá afectar aún más en un futuro, a pesar de que ya es algo del diario vivir mundialmente, podemos disminuirlo, ya que haciéndolo ayudaríamos a nuestro planeta, y a nuestro bolsillo, pensemos más por necesidad no por moda o gula.

     

     

    Karen Piñeros

     

    TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN EN MI HIJO(A)

    El aprender a tolerar la frustración desde la primera infancia permitirá a niños, niñas y adolescentes enfrentarse de manera positiva a situaciones que puedan presentarse en la vida.

    La frustración es entendida como una respuesta emocional ante una ilusión, necesidad o circunstancia que no llega a satisfacerse. Esta se puede experimentar en mayor o menor medida en una serie de emociones como la irá, la tristeza, la angustia, la ansiedad, entre otros. Las cuales dependen de las vivencias personales y de la manera como cada uno reacciona y las maneja. Por eso cuando se define tolerancia a la frustración se conceptualiza como la capacidad de afrontar los problemas o limitaciones con ayuda de la actitud, la experiencia y el desarrollo de esta en edad temprana.

    Por lo que se busca brindar estrategias a los padres de familia y cuidadores para trabajar diariamente en casa u otro contexto. Antes de describirlas es importante aclarar, que la tolerancia a la frustración es transitoria, por lo cual es necesario que, al momento de vivenciarla como adultos, seamos un ejemplo positivo y un referente para nuestros hijos. Ya que se ha evidenciado que los niños que presentan baja tolerancia a la frustración en cualquier edad de desarrollo muestran conductas agresivas, tienden a ser impacientes, impulsivos, exigentes, con baja flexibilidad y adaptabilidad. Además, con posibilidad de presentar ansiedad o depresión ante un conflicto.

    Estrategias

    ü  Enseñarles técnicas de relajación y respiración

    ü  No ceder ante sus pataletas

    ü  Convertir la frustración en aprendizaje

    ü  Permitirles que visualicen el esfuerzo para conseguir las cosas

    ü  Permitir que los niños(as) se equivoquen, con el objetivo que conozcan y vivencien esta emoción.

    ü  Usar un lenguaje positivo frente al fracaso

    ü  Valorar el esfuerzo y no siempre el resultado

    ü  Brindar palabras de aliento

    ü  Como padres manejar el autocontrol frente a situaciones frustrantes.

    Laura Cristina Garay Mahecha

    Psicóloga jardín a tercero CACS

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