Literarias

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    EDITORIAL

     

    La escritura, el antídoto contra el olvido.




    En  estos  tiempos,  en los que  parece que  no alcanza el tiempo,  es importante hacer remembranza  de las cosas  que se viven   día a día;  tomar conciencia de lo que se hace  cotidianamente,  para no permitir  que los recuerdos se pierdan en los recovecos del pasado anónimo.  Esos parajes de la memoria,   en los que se evaporan  las vivencias  del ser,   en  la niebla inexorable  del olvido, deben encontrar un antídoto  que los pueda detener. Nuestras generaciones caminan  sin querer  en los  abismos  del olvido  y van dejando en el aire  del tiempo experiencias que darían más sentido a su  paso por el mundo.

    Hoy,  se   carece de memoria por la fugacidad del tiempo y, es allí, donde la escritura  cobra un  sentido  muy profundo como  un arma  para luchar contra el   olvido de  los siglos. Debemos escribir para no dejar morir los recuerdos en el tiempo;  escribir para ir más allá de este corto intervalo que nos corresponde; escribir para materializar la memoria que está en riego de caer en la nada; escribir para trascender en la lejanía de los siglos; escribir para aspirar a la inmortalidad del espíritu, de las ideas…escribir para vivir.

    En estos tiempos en que las ideas se expresan  a través de la imagen fugaz de los medios, se hace imprescindible volver a  narrar la vida por medio de la palabra escrita.  El tiempo fugaz, la imagen, la memoria instantánea,  no deben ser pretextos para que las ideas de una generación  desaparezcan en la nada del olvido. Y es precisamente,  esa nada del tiempo,  contra la que se debe enseñar a  luchar  en la escuela; y más en un tiempo en que el conocimiento  también viaja hacia la dimensión de lo efímero, de lo pasajero.  En la escuela se debe aprender a escribir para contar la vida;  para crear vida  por medio de la palabra, para trascender en el tiempo. La palabra debe ser  sustantivo y verbo  de creación, debe ser la forma para contemplar la vida sin afán,  debe ser la semilla de una posible inmortalidad. Es justamente esa, la noble misión del profesor  cuando exige que se cuide la lengua, que se lea y se escriba correctamente, despertar en el pupilo el interés por la escritura  para que tenga un modo de ir más allá del corto tiempo que nos corresponde.  Nuestro periódico escolar, es una de las  maneras  de despertar y cultivar en los estudiantes  el desarrollo de una habilidad, de uno  de los pocos modos que ha tenido el hombre  para no caer en la nada del olvido: la escritura.

    En esta edición, el grupo de estudiantes y docentes escritores quieren reflexionar sobre el  valor  del  tiempo y la memoria para recordar  algunas de las  actividades que se han vivido durante el  primer semestre. En la escuela jamás se pierde el tiempo. Cada minuto que se vive en ella  es una posibilidad para  que nuestros estudiantes aprendan algo nuevo   y  crezcan como seres felices. A lo largo de estos primeros meses del año, nuestros estudiantes han vivido   momentos  gratos  en distintas actividades que van más allá del  aula de clase y que hacen de su paso por el  colegio una experiencia de vida muy bonita.

    Esto es una invitación a escribir, el colegio siempre será el lugar en el que se construyen los recuerdos  más especiales de la vida. Y a pesar de que en él, el tiempo pasa volando,  son muchos las vivencias e historias que se tejen y que se deben  escribir en las páginas de la memoria, para jamás morir en el olvido.

    Profesor, Carlos Bohórquez.

  • Biografías

    Mario Mendoza Zambrano

    Mario Mendoza Zambrano nació en Bogotá, Colombia, en 1964. Estudió Literatura Latinoamericana en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, donde ejerció como profesor, así como en la James Madison University en Virginia, EE.UU.

    Colaboró con la Revista Bacánika y El Tiempo. En 1992 publicó la novela La ciudad de los umbrales. Le siguió el tríptico Scorpio City, de 1998, Relato de un asesino, de 2001 y Satanás, que obtuvo el Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 2002. Tras otros títulos publicó en 2016 La melancolía de los feos. También ha cultivado el cuento. Ha publicado diversas obras de narrativa juvenil.
    Ha obtenido diversos galardones, como el Premio Nacional de Literatura del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá por La travesía del vidente, en 1995, el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral o el Premio Nacional de Literatura en 2011.

     

    BIBLIOGRAFÍA
    Novela:
    La ciudad de los umbrales (1995)
    Scorpio City (1998)
    Relato de un asesino (2001)
    Satanás (2002)
    Cobro de sangre (2004)
    Los hombres invisibles (2007)
    Buda Blues (2009)
    Apocalipsis (2011)
    Lady Masacre (2013)
    Paranormal Colombia (2014)
    La melancolía de los feos (2016)

  • Libros Recomendados

    Libros recomendados

    Una atrapante, divertida y clásica historia en la que Oscar Wilde parodia las leyendas de fantasmas. Cuando el ministro norteamericano Hiram B. Otis decide comprar el antiguo castillo inglés de los Canterville para ir a vivir con su familia, todos le advierten que está encantado y que allí vive un horroroso fantasma. Los Otis no creen en fantasmas, pero pronto los espantosos ruidos y una mancha de sangre que siempre reaparece van a convencerlos de lo contrario. Se incluyen también los cuentos "El ruiseñor y la rosa" y "El amigo fiel". Con prólogo de Jorge Accame.





    La máquina del tiempo se publicó en 1895. Sin duda alguna, es la obra de un autor sin experiencia, pero había en ella ciertos valores originales que la salvaron de la ruina y todavía hay editores y quizá hasta lectores de dicho libro, después de haber transcurrido la tercera parte de un siglo. En su forma final, salvo algunas enmiendas de menor cuantía, fue escrita esta obra en una pensión de Sevenoaks en Kent. El autor vivía entonces totalmente de su profesión de periodista. Pero llegó un mes en que las cosas se presentaron bastante mal. Apenas si se publicó un artículo suyo pagado en alguno de los periódicos en los que solía colaborar, porque todas las oficinas de Londres que podían recibir su producción estaban atestadas ya de artículos sin publicar; por todo esto, le pareció inútil escribir uno solo más, hasta que el bloque de los detenidos se pusiese en movimiento.

     


    El almohadón de plumas es un relato incluido en el libro de cuentos con ese mismo título, de la colección Cuentos de amor, de locura y de muerte; del más grande cuentista latinoamericano, dramaturgo y poeta uruguayo Horacio Quiroga (1879 – 1937).

     

    El relato comienza anticipando el reciente casamiento de la pareja de esposos cuya luna de miel sería de dicha y felicidad en un espacio de tres meses, al cabo de ese tiempo, Alicia contrajo una enfermedad que los médicos no podían encontrar explicación ni causa alguna, la misma que fue agravando paulatinamente la salud del personaje hasta, finalmente, fallecer. Después del deceso de la joven esposa la sirvienta descubre que en el almohadón donde recostaba su frágil cabeza, Alicia era succionada día a día, noche a noche, por un  animal monstruoso que iba acabándole la sangre y extinguiéndole la vida.

  • Mis Escritos

    MI LUNA QUERIDA

     

    Querida luna: cuando te miro en la noche me muestras tu brillo

    y aun cuando la noche es oscura, resplandece de oro todo tu bordecillo.

    Querida luna: siempre respondes a mi llamado y me has consolado,

    pero cuando es la hora de irte, siempre lo has aceptado.

    Cuando te veo creo que tus amigas estrellas intentan reconfortarte

    de tu persistente llanto por la ausencia de tu amado sol,

    sin embargo a la distancia, aunque a veces no observo tu brillo porque estas en menguante, comprendo que eres nuestro gran farol.

     

                                                                                     Camila Vargas 3B

     

     

    MI MÚSICA LLENANDO CORAZONES

     

    La música crece

    y en mí se fortalece

    con el paso del tiempo en mi violín florece

    y esa melodía en mi resplandece.

     

    Cada sueño que tengo,

    en mi corazón proyecto

    constantemente practicando lo aumento,

    y así brillaré en cada momento.

     

    Con el paso del tiempo voy mejorando

    y mi violín con sus notas va vibrando,

    con la orquesta siempre brillando

    y en cada momento seguiré triunfando.

     

    Quiero llegar a ser

    como las notas y la armonía en las canciones

    iluminar al mundo

    invadiendo de amor a los corazones.

     

    Y llenado sus vidas de ilusiones,

    con esta hermosa sinfonía

    renaceré la alegría y les haré encontrar

    esa risa perdida.

     

                                                                         María José Parra 6B

     

     

    LAMENTO POR LA VIDA

     

    Sale el sol de primavera

    fulgurando la ancha pradera.

    tan bella es la escena,

    que mariposas vuelan,

    el viento resopla

    y las campanas suenan.

    He ahí un apoteósico vivir,

    sin mártires ni cólera,

    un verdadero devenir.

     

    Pero Niebla se vislumbra ya llegando,

    de piel blanca penumbra;

    insondable, ignara y callada,

    que con sus labios encarnecidos,

    muerde suavemente.

    Pasando de bohemia y vehemente,

    la calígine enjalbega la alborada,

    esconde mi júbilo y soterra la vida.

     

    Y sigue al más hermoso gozo,

    un lastimero sollozo.

    Heme yo gritando versos,

    morada de pasiones.

    Pintando en un mar vacío,

    un sueño de mil colore,

    gimiendo y llorando

    por aquellas marchitas flores,

    por aquella pradera escondida

    por aquella belleza perdida.

     

                                                    Juan Pablo Ruíz Puente 10A

  • Mis Profes Escriben

    A UN PROFESOR ENCANTADOR…



    Seamos sinceros: tú no me miras como a la mujer que está a mi lado. De hecho a ella ni la determinas, a mí sí. Oh, como quisiera saber qué está pasando por esa bella cabeza adornada por tu brillante pelo negro; lo quise desde el primer instante que junté dos diminutos papelitos con mi nombre y descubrí que esa pequeña equivocación te había gustado, pues no necesité más que tu sonrisa para comprobarlo.

    Sí, querido. Al siguiente día estabas especialmente churro. Gran acierto al comprar esa camiseta polo azul oscura que deja ver tus delgados pero musculosos brazos.  No sé qué hacer contigo. Mi cabeza loca va de la esperanza al pesimismo muy fácil. Sí, me miras… es como si los únicos en el salón fuéramos esos locos preguntones–que se esfuerza por llamar tu atención- y yo –que espero tenerla toda para el resto de mi vida;  ¿O será que crees que merezco más atención porque soy la más bruta de la clase?

    Mi dulce tormento, ¿sabías que tengo un demonio amargado que habla en mi oído izquierdo y me dice que no puede ser, que el romance nunca ha sido fácil para mí y que esta vez no puede serlo? Ramón,  también me dice que aunque soy divertida, linda e inteligente (él me quiere un poquito), en este mundo hay viejas más divertidas, más lindas y más inteligentes que estarían dispuestas a hacerte muy feliz. Incluso me dice que seguramente ya la tienes. Ramón puede estar en lo cierto.

    Ramón es inteligente y se ampara en todos mis miedos y mis fracasos para hacerme dudar de esta bella historia o para impedirme soñar, para decirme que eres demasiado bueno para mí-. Mi tormentita, es que todo este rollo del amor me ha sido negado. Piensa en todas esas mujeres a las que nunca ves solas, que pueden escoger entre 8 manes que se pelean su amor, que tienen 3 novios al tiempo… esa no soy yo. Ellas tienen un chip que a mí me fue negado. Me ha ido como a los perros en misa, diría mi abuelita.

    Ayer cuando te detuve al final de la clase para contarte lo que había pasado con un chico, no te esforzaste en responderme: Tranquila, los hechos no cambian, pero los signos sí…- y sí, yo soy ese signo chiquitico de tu clase-. No te tomaste mucho tiempo. Y  cuando nos encontramos en una pequeña librería de la ciudad me preguntaste que cómo me había ido y si tu ayuda había sido útil. ¿Haces eso con todas tus alumnas? Seguramente, porque eres un ser de luz, amable y generoso.

    Pero volvamos al optimismo, finalmente creo en ese cliché llamado “Ley de la Atracción”. Las miradas, cosita, son las miradas las que tanto me confunden. Hoy yo estaba concentrada en mis pies, viéndolos por debajo del escritorio, detallando mis nuevos zapatos que me quedan tan bien. Estaba distraída y en el fondo del mundo oía tu bella voz hablando con el resto de preguntones hambrientos del curso. Cuando levanté mi cabeza vi que me estabas mirando y me esquivaste rápidamente. ¿Esto te dice algo? Esa atención no merecida me da esperanzas. Y no soy la más bruta de la clase, no Ramón.

    Nada que hacer, siento que yo te gusto al menos un poquito. Un petit peu. ¿Y ahora qué hago? Seguro mis consejeros de cabecera  me dirán que pa’  lante, que me tire de cabeza. ¿Qué hacen las personas en mi situación?, ¿invitan a salir a su profesor? Dímelo tú, debes tener algo de experiencia en este tema.

    Pues creo que te invitaré a tomar un café, corriendo todos los riesgos. He pensado en todo tipo de respuestas posibles de tu parte: “sí, el otro año, cuando yo ya no sea tu profesor” o “claro, ¿puedo llevar a mi esposa que está embarazada y muere por el café aunque le hace daño a los gemelos?”, o “claro, yo te llamo” y ni siquiera me pidas el número. Todo puede pasar. También que tengamos el café más idílico de nuestras vidas. Porque yo te gusto y tú me gustas… ahí está Ramón, de nuevo, diciéndome que seguro me miras tanto porque me parezco a  tu tía solterona. ¡Cállate Ramón!

    Después de cada fantasía irracional pasé durante todo el semestre por diferentes estados: negación –no me puede gustar mi profesor-, ira –si sigo con esto me va a tocar cambiarme de clase-, inseguridad –me está mirando, ¿será que le gusto o notó mi mirada coquetona?- … Ya mañana acaba este curso,  no sé si nos veremos otra vez. Entonces,  me arreglaré para parecer que no estoy arreglada, llegaré a clase dos minutos después del comienzo para que me veas entrar y me sentaré en un puesto diferente, para ver si hoy también me sigues. Ya veremos si al final de nuestra última clase pasa algo que aniquile nuestras cobardías o me entregue al destino que me hará esperar unos  5 años o más, tal vez,  para volvernos a encontrar.

     

     

    Stefany Espitia Guerrero

    Área de Lengua Castellana.

  • Rincón Literario

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