Literarias

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    UN ADIÓS Y UN NUEVO COMIENZO

     

    A

    DIOS

    San Agustín de Hipona

    Nuestra Familias

    Directivas

    Docentes

    Compañeros en general

     

    Hoy es un día memorable para todos nosotros. La familia Agustiniana está de plácemes. Sus pupilos de tantos años han llegado a uno de los tantos límites que nos plantea la vida. Termina una etapa y comienza otra. Hay más, en lo personal, lo familiar y lo social. Durante once años hemos trasegado por el camino de la formación. Hemos recibido sabiduría de padres, maestros y directivos. Nos ha rodeado siempre el halo del conocimiento, el amor y la esperanza, aquella que nosotros le planteamos al futuro con miras a realizarnos como mujeres y hombres, en el propósito de alcanzar una vida de calidad, al servicio de la sociedad y de nosotros mismos. En últimas somos nosotros mismos quienes debemos luchar permanentemente en beneficio de una mejor o superior vida espiritual y material. No es tener o amasar más, es enriquecer el alma y el corazón en procura de alcanzar la plenitud que la vida nos plantea y cuestiona. Hoy nos soltamos al mundo de la educación superior. En los retos de la Universidad, alcanzar otra dimensión que a partir de hoy experimentaremos de una manera viva y comprometida, respondiendo a nosotros mismos, a nuestras familias y a la sociedad, aquella a la que debemos servir una vez logremos culminar estudios superiores.

    Rememoramos hoy algunas reflexiones planteadas por San Agustín de Hipona. Van de la mano con lo que en este momento vivimos todos. Para el Maestro y Santo la Educación es una permanente reflexión. Es mirar el presente, el conocimiento, el saber y el aprender, expandirlo hacia un futuro para que enriquezca nuestra alma y glorifique nuestro espíritu. Nada mejor que servir al prójimo desde las diferentes profesiones que escogimos en nuestra vida personal y laboral. La educación debe buscar impartir la honestidad y la honorabilidad, diría siglos atrás San Agustín. No es solo llenar nuestra mente con datos y referencias técnicas o teóricas, es preparar el espíritu en la línea del bien y las acciones éticas, dirigidas en beneficio de nuestras relaciones familiares e interpersonales, con nuestros amigos y conocidos; aún con los desconocidos y anónimos, a quienes debemos prestar un servicio.

    Hemos transcurrido nuestro tiempo de formación en el colegio en tiempos variables, unos más y otros menos años. Ingresamos siendo unas hermosas y hermosos bebés, pequeñitos e inquietos, pero adorables. Hoy somos ya jóvenes, maduros y con alguna experiencia a cuestas. Serenos y aplomados en nuestros quehaceres y pensar. Más reflexivos, tolerantes. El tiempo en el colegio nos ha enriquecido con experiencias. Las clases, las reuniones, los recreos, el deporte, las fiestas y las reuniones con maestros y maestras nos han aportado todo en vivencias sin igual. Todo ha sido una ráfaga de experiencias inolvidables, algunas tristes, otras no. En su mayoría han marcado nuestra Alma, como un tatuaje que ha marcado nuestra piel. Crecimos juntos en las aulas del colegio. Vimos madurar nuestros cuerpos y nuestras voces. Hemos compartido experiencias, tristezas y alegrías. Realmente nuestro hermoso colegio nos deja plasmados en el espíritu, en el Alma y en la Memoria recuerdos gratos, experiencias inolvidables, conversaciones únicas guiadas por el respeto y el amor, con una y otra polémica que no han hecho sino formar nuestro temple.

    El estar y compartir con nuestros queridos amigos y compañeros ha sido una experiencia única. Se constituyó en una completa montaña rusa de emociones y experiencias, enriquecedoras todas. Aprendimos los unos de los otros. Nos aconsejaron y aconsejamos a muchos. Nos nutrimos de nosotros mismos. Es triste el final de esta etapa porque dejamos atrás un capítulo único y amoroso de nuestras vidas. Nos produce nostalgia nuestro hermoso colegio, su directiva, su planta docente, sus aulas, sus administrativos, las paredes y ladrillos que conforman el bello edificio. Los salones que nos albergaron y dieron forma a nuestra mente.  Los juegos, los corrillos, las pilatunas y demás vivencias que marcaron nuestro espíritu y moldearon nuestro carácter.

    Hoy es un día histórico para todos nosotros. Para nuestro colegio y su enorme familia. Somos la promoción de los 25 años de vida institucional. No se da dos veces en la vida. Es un acontecimiento único que nos llena de honor y orgullo. Llevaremos tatuado el número 25 no solo como un símbolo numérico, sino como la cifra que marca una vida institucional, educando y formando niños y jóvenes en lo espiritual y lo intelectual.Son 25 años que como promoción representaremos hoy y siempre. Con orgullo, sacando pecho, hablaremos de nuestro hermoso colegio estemos donde estemos. Con el paso del tiempo ya los recuerdos han moldeado nuestro corazón, que como plastilina ha sufrido el embate de los recuerdos inolvidables y las experiencias vividas. Nuestro Colegio es una institución educativa privada, confesionalmente católica, con su lema AMOR Y CIENCIA que forma integralmente a la persona en virtudes y en conocimientos con alto grado de calidad, inspirada en el evangelio y en la doctrina de San Agustín; y ello lo vivimos a diario. Son 25 años del Colegio Agustiniano Ciudad Salitre. Y serán otros 25, en crecimiento progresivo, como lo merece.

    De hoy en adelante afrontaremos nuevos retos, tal vez dificultades, pero en general vivencias positivas para nuestra vida y la de nuestras familias. Son muchas expectativas, muchos sueños, ilusiones y propósitos. Varias las metas y muchas las visiones. La Universidad es otro mundo, eso lo comprendemos. Es la antesala a la vida, la vida del trabajo y las familias. La formación universitaria es fundamental y esencial en nuestras vidas. La Universidad es otro mundo, otras experiencias; nuevos profesores y compañeros. Seremos más independientes y autónomos. Extrañaremos la familiaridad; la manera en que profesoras y profesoras nos consentían de alguna manera. Estudiando, pero queriendo. Como nuevamente San Agustín y su doctrina educativa pregonaban, formando en el amor y la guía espiritual.

    La promoción 2022 representa al colegio, a sus 25 años y a las familias que nos apoyan incondicionalmente.es un compromiso de vida. Hoy dependemos de ello y de las tareas que cumplamos a cabalidad hacia el futuro. Somos fieles a nosotros mismos, a los compromisos de familia, al interés procurado por nuestro Colegio, sus profesores y directivas, para con nuestro futuro. Diría San Agustín años ya, la Educación es parte de la formación de fieles cristianos, comprometidos con nosotros mismos y la sociedad.

    Construimos juntos la casa de Dios” es nuestro lema. Edificamos espíritu, alma, conducta, comportamiento, formación y esperanza siempre de la mano de Dios pensando en los demás. Ello es clave en nuestra formación superior, brindar el apoyo y el servicio a la sociedad, en concordancia con nosotros mismos, amparados en la luz y la esperanza en Dios. Hoy es un día especial en el que invito, además, a mis queridas y queridos compañeros a reflexionar sobre el futuro, aquel que es ya. A pensar en cada una de sus realidades, de sus sueños, de sus propósitos de vida. Ahondar esfuerzos en la transformación de una sociedad justa y equitativa, que requiere profesionales doctos, pero también edificados en la espiritualidad. Nada ganamos con ser los mejores ingenieros o médicos si no tenemos certeza en los propósitos éticos, morales, religiosos y espirituales que nos mueven a ser mujeres y hombres prestos al servicio de los demás.

    En fin, querida familia Agustiniana, queridas familias en padres, madres y hermanos, queridos Directivos, profesores y Administrativos, hoy agradecemos la presencia de Dios en nuestras vidas, que sin lugar a dudas continuara iluminando el camino en beneficio de nosotros, los queridos hijos y discípulos que hoy se entregan al mundo, a la nueva vida. Nos da tristeza despedirnos, seguir cada uno nuevos caminos, y recordar con nostalgia cómo entre estas paredes de ladrillo se formó nuestro pensamiento y se forjó nuestro espíritu. Gracias a ti Colegio hermoso que hoy nos cuesta soltar, pero que llevaremos de por vida en el corazón iluminado.

    MANUELA ESCALANTE GARNICA

    Undécimo D

    Diciembre  de 2022

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    Reseña:

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    Reseña:

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